No se donde estaba, no se como llegué, pero apareció un gorrita 45º pidiendo la hora, miré mi reloj, el cual no tenía (los que están recién ahora leyendo el blog por favor dejen de mandarme mails pidiendome que explique de nuevo el chiste del reloj, lean los posteos anteriores y listo).
Automáticamente el loco entro a hablar en un dialecto el cual desconocí totalmente, tengo que actualizar mis drivers, así que asumí que me preguntó si me interesaría un enema gratis, a lo que contesté que no… GRAVE ERROR… Juraría que salieron de las alcantarillas como las tortugas ninjas aproximadamente unos 5 gorrita 45º y 1 de 60º, lo cual indicaba que los 6 en total que había con gorra de 45º eran cabos y el de 60º eran capitán. O también puede indicar la cantidad de mugre que tenían en el pelo, no se. Definitivamente tenía que comprar detergente porque se me terminó ayer pero primero tenía que correr en dirección contraria a donde venían los simpáticos personajes.
Así que directamente corrí y corrí rogando para que al caco líder se le entrecruzaran los cordones mágicamente y tropezara violentamente haciendo que todo el grupo completo cayera de bruces al piso dejándome a mi como puntero en la carrera, que se adelanta, dobla cerrado en la curva, no se detiene, acelera, no quiere frenar, no tiene rivales, toma la recta final ¡y cruzaron el disco!
Pero en realidad no fue así, continuamos corriendo y corriendo hasta el cansancio, en realidad mis perseguidores iban hasta la cabeza de sustancias prohibidas lo cual evitaba que el impulso nervioso indicando cansancio no llegara a su médula espinal por lo que hasta que no se acalambren sus piernas hasta el punto de dejar de moverse, no iban a frenar.
De pronto me encontré con un policía, que en realidad no era un policía, era un teléfono público, pero obviamente mis habilidades de percepción de la realidad después de tener un no se cuanto porcentaje de alcohol en mi sangre eran tantos como las de Mirtha Legrand después de quedarse sin internet en el Renault Gordini.
Pero a no desesperar, porque yo tampoco estaba cansado, en un momento por mi cabeza comencé a cantar la canción de “chofer chofer” pero después de que mi cabeza volviera a entender de que mis posibilidades de sobrevivir eran directamente proporcionales a las de comprarme un jacuzzi comencé a cantar la de “sal de ahí chivita chivita”, no pregunten por qué… Ni tampoco como es que me acuerdo…
El asunto es que no se pero de pronto no estaba siendo perseguido, ni tampoco estaba corriendo, sin darme cuenta tenía un iPod Nano en una mano y un vaso con un líquido rosáceo en la otra y me dije a mi mismo “¿Quién ganó la medalla de oro en ping pong en las olimpíadas?” Pero automáticamente noté lo siguiente: 1) No me gustan los deportes. 2) No tengo un iPod. 4) ¿Qué pasó con mis verdugos? 5) No puse número 3).
Mágicamente salvado de una muerte segurísima comencé a entender de que no entendía nada, de pronto pasó Fito por delante mío con un super cilindro marihuanesco en la mano y bailando al ritmo de “Qué ganas de no verte nunca mas” de Valeria Lynch, y no se qué clase de bar pasa ese tipo de música, ni que hacía Fito con un José en la mano, pero dejé mi vaso en la mesa mas cercana, y tiré el iPod a la revanchanta y que el dueño se haga cargo.
Salí a la calle y lo primero que pensé fue en intentar reconectarme con la realidad, pero el servidor se había caído, así que no pude hacer mas que mandarle un mensaje a Pipeta pidiendolé coordenadas. Su respuestá fue “dptmw dm maagms” por lo que estaba perdido, con sed, sin reloj, con el dueño de un iPod peleando contra una multitud, y un Fito drogado diciendome “boló yo te quiero” con una voz muy similar a la de Piñón Fijo.
Entonces decidí valerosamente comenzar a caminar sin rumbo y con 3 personas detrás de mí, Fito era uno, y las otras 2 personas desconozco tanto su identidad como su sexo, no pude distinguirlo. Llegué a Nachos y me encuentro con Zapato jugando con Maca al Twister de bocas, labio superior, rojo, así que no pude preguntarle si sabía algo de lo que estuvo pasando esa noche, pero tenía a Pipeta en la barra casi en una pose de Gatúbela pero sin traje de cuero negro. Pidiéndole a la cantinera muda “oto fené”, yo sin una moneda en el bolsillo, puros billetes de 100, en realidad eran folletos de una casa de “compro oro” y de “Hotel Camorra, 1 hora = $20” por lo que comencé a entender un poco mas los ejercicios de química que me hacían hacer en la secundaria.
Me doy vuelta y Fito se estaba recontra comiendo a los/las dos que nos venían siguiendo, me pareció un poco patético que el susodicho tenga que estar puesto para ponerla, valga la redundancia. Me dirigí hacia la puerta y por esas casualidades decido tocarme el otro bolsillo en busca de mas propagandas pero encuentro un papel que decía “hacete el boludo o vamos todos presos” lo cual adicionaba aún mas desconcierto a mi causa.
De pronto se me aparece al lado un muchachito con gorra de 45º similar al del primer párrafo del posteo, en realidad era el mismo, y esta vez habló en castellano y me dijo “loco gracias por ayudarnos chabón el rati nos quería meter adentro, ¿tenés la mercadería?” y de pronto en mi cabeza aparecieron varias imágenes: 1) Fito fumándose un porro. 2) Una turba de gente peleándose por un iPod y un supuesto dueño que ahora entendí no era dueño, solamente era una persona al azar que mi mente eligió para explicar una situación inexplicable. 3) Un plato de fideos blancos. 4) Hola, ¿Qué tal? ¿Tenés Frizzé de frutilla? 5) El principio del posteo.
Por lo visto en un fugaz golpe de potencia cerebral pude predecir la situación que estaba por suceder (o sea, ¡Re dejá vu boludo! ¿Me entendés gorr? ¡A effes! ^^ ), por lo que comencé a correr adelantándome a lo que iba a ocurrir. En plena carrera prendí mi empitrí pleier mental y comencé a cantar “chofer chofer” para poder emular la emoción del principio del update y empecé a entender, los muchachos tenían un faso el cual me metieron en el bolsillo junto con un papel por lo visto pidiéndome que los salvara de que los metan en cana, y un iPod que habían robado hacía un rato, por el cual el policía los estaba interrogando dado un llamado de auxilio. Como mis habilidades de habla dado el alcohol eran casi nulas no hice mas que continuar mi camino hacia el bar en donde me iba a encontrar con Fito. Me pegó el aire, me despabilé un poco, pedí un trago nuevo del bar que estaba barato, Fito me pidió un pucho, y ni me di cuenta ni que le estaba dando un porro ni tampoco de que la presencia del mismo en mi pocket era sumamente extraña ya que jamás sucumbí ante el vicio, pasaron unos minutos y recién ahí entré en conciencia.
En fin, yo seguía corriendo, volví a confundir al teléfono con el milico, y terminé subiéndome a un colectivo cualquiera, y le pregunté al chofer hasta donde me llevaba con 75 centavos y un folleto de un telo, primero se me cagó de risa en la cara, y después me dijo “te dejo acá a un par de cuadras flaco, no pasa nada” que buena onda el colectivero. Bajé del colectivo, corrí hacia un puesto de taxi y fui a casa directamente sin escalas.
No temí por mi vida porque seguramente al quedar dormidos y cortar la poca corriente sanguínea que se dirigía a su cerebro, mi rostro y el hecho que los llevó a perseguirme iba a pasar a ser totalmente nimio y reemplazado por la premisa de encontrar un chegusán de milanga, y todo lo acontecido automáticamente borrado de su memoria RAM.
Llegué a casa, me lavé los dientes y a la cucha. Y así volví a sobrevivir a otra noche en mi ciudad, pero seguía sin jacuzzi, pero mis posibilidades aumentan. Cerré los ojos y automáticamente los volví a abrir al paso que duda me invadió… ¿CÓMO CARAJO PAGUÉ EL TACHO?






.jpg)